domingo, 25 de diciembre de 2011

Importante

Te das cuenta cuan efímero es eso de sentirse importante. Pasan cosas y nadie pregunta por ellas. Llegan fechas y nadie se acuerda de ti. Todo se mueve a tu alrededor y tú pareces quieta simplemente viéndolo pasar. Sólo te queda esa sensación de vacío, ganas de desaparecer. Huir y dejar a todos atrás. Porque no te hacen falta.

O eso crees.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Intimidad


¿Crees que lo digo todo? ¿Qué lo escribo? No, no lo hago. Me doy cuenta de cuánto escondo. Y aquel que quiera verlo entre mis líneas, le diría que no se esfuerce. Están bajo 20 llaves. Nada oscuro o no más de lo normal. No es por miedo, vergüenza o algo parecido. Es intimidad. Y quizás en última instancia tendré que apelar a mi egoísmo y posesividad, incluso conmigo misma. 

 Por eso lo mio es la narrativa.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Volar

Cada día que pasa tengo más ganas de tirarme por el precipicio. Sin saber que hay abajo, sin tener en cuenta cuan profundo puede ser. Estoy aquí, a escasos metros del borde, fantaseando como sería si lo hiciera, dando vueltas en circulo, presa de un ansia difícil de controlar. Pienso en correr y saltar. Pero aun hay roídas cadenas que insisten en atarme a esta tierra árida y seca. Malditas. Aun así, no puedo evitar reír con antelación, sabedora de que sólo yo puedo ganar esta batalla. Las cadenas acabaran cayendo y yo terminare libre. Y sólo Dios sabe las ganas que tengo de que eso ocurra.

Porque una vez prometí aprender a volar.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Lazos


He sido de lazos débiles, sin preocuparme demasiado en profundizarlos, sin importarme la fecha de caducidad. Quizás demasiado concentrada en mí, quizás excesivamente enamorada de la soledad. O puede simplemente que no conociera otros tipos de lazo. Puede incluso que los ansiara. Entonces llegaste tú, exigiendo, tejiendo sobre aquel hilo hasta convertirlo en una cadena. Tirando fuertemente hasta que tú misma anudaste mi parte. Exigiendo, exigiendo. “No lo sabes, pero serás mi mejor amiga”. En cierta forma aquello me hizo feliz, ¿a quién no le gusta ser perseguida? Pero seguí evitándote, no sé qué te hizo ver que congeniaríamos. ¡Madre mía! ¡No teníamos nada que ver! Posiblemente eras una de las personas más distintas a mí. Al final tuviste toda la razón, teníamos que ser amigas, inmersas en una amistad peculiar, difícil de explicar. Seguimos sin tener nada que ver. Posiblemente eso nos hace más complementarias. Fuiste el primer lazo atado fuertemente a mi muñeca. Ahora tengo unos cuantos más. A veces peco de estúpida, pensando que no los necesito. Cabezona como yo sola. Otras tiro fuerte, hasta notarlos estrangularme la muñeca, a punto de sacarme el brazo. 

¿Sabes? Este es un lazo del que no me cansare de tirar, para que no se rompa.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Jaula de Cristal


Dime, pequeña, ¿eres feliz en esa cajita de cristal? Entre esos muros que con tanto afán tu misma te construiste. En esa realidad vacía en la que te empeñas en vivir. Dime, preciosa, ¿sientes dolor? Ese que te hace sentir tan mal que a veces deseas no despertar. ¿Miedo? Tanto que te paraliza, con la mente en blanco y las manos temblando, sin saber qué hacer. ¿Rabia? Sentir arder cada poro de tu piel, apretar los dientes tanto que temes romperte la mandíbula, cerrar los puños tan fuerte hasta hacerte sangre al clavarte las uñas. Querida, ¿has sentido amor? Tanto que se convierte en el más fuerte de los dolores, en el peor de los sufrimientos. O, ¿quizás tu especialidad es la soledad? 

Dime, Linda, ¿qué tanto lloras por las noches? ¿Qué sientes mientras ves como cambia todo fuera? Cómo la gente llora, ríe, corre, sufre, ama. Dime, ¿qué haces tú mientras? ¿Qué sientes? Llora, pequeña, sufre. Maldice tu desgracia, tu estupidez.


Porque lo único que sentirás en tu vida es el frio cristal bajo tu piel.

viernes, 4 de noviembre de 2011

¿Negación? Yo lo llamo Fortaleza


Suelo tener mucho carácter, me enfado, me pongo a gritar, me lío con mis aspavientos o simplemente me pongo borde. Por eso me sorprendo cuando son cosas mayores, cuando es un verdadero problema, cosas que nunca podré perdonar. Entonces razono, demasiado fría, demasiado lógica. ¿Qué puedo hacer al respecto? La respuesta suele ser nada. Entonces lo aparto, lo dejo ir a una esquina y miro hacia delante. ¿Crees que lo evito? ¿Que niego el dolor? No sé qué decirte, no me remuerde la conciencia, tampoco creo que afecte a mi vida. Quizás no lo creas, buscarás formas de encontrarme el trauma. Busca, busca, me divierte que lo hagas. Están allí en aquella esquina, habla con esos recuerdos tanto como quieras. Insistirás, ¿verdad? ¡Negación! ¡Negación! Sólo me harás reír y lo sabes. Guárdate tus estúpidos prejuicios para los mediocres, no intentes encasillarme. Porque miro atrás con los ojos bien abiertos, veo cada segundo de mi vida sin parpadear. ¿Qué si cambiaría algo? Habría muchas cosas que cambiar, pero me gusta cómo soy ahora y eso es resultado de cada uno de esos segundos. Pero no te equivoques, no creas que simplemente los dejo allí. Soy demasiado rencorosa para eso. Lo siento, no perdono (no tengas en cuenta mis disculpas vacías de arrepentimiento). 

Porque si no fuera fuerte tendría una larga lista de traumas.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Aquel genio malvado


En una lúgubre tienda de antigüedades encontré el objeto más insólito que jamás soñé tocar. Era una lámpara pequeña y dorada, tan antigua y oxidada, que temblé de emoción inmersa en recuerdos de cuentos infantiles y leyendas fantásticas. La froté y asombrada vi al genio aparecer. Un segundo después me arrepentí, no era eso lo que esperaba, al menos no a ese genio. Era tenebroso, parecía un ser recién salido de los infiernos. Me ofreció despertar de este sueño llamado realidad. Temerosa, acepte. No fue mucho tiempo, escasos minutos. Aunque para mi fueron semanas. Aprendí muchas cosas. Lloré mucho hasta que descubrí que era fuerte, más de lo que nunca había pensado. Me caí para darme cuenta de que no sabía andar. Que toda la vida había estado aferrándome a unas muletas invisibles. Y el sol me quemó las retinas hasta que pude ver la cantidad de matices que hay entre luz y oscuridad. Y cuando fui feliz, cuando vi que el mundo era mucho más de lo que yo esperaba o tenía. Volvió. Con una sonrisa socarrona me hizo saber que el tiempo se había acabado. “Hora de volver”. Reía extasiado, quizás pensaba que ver aquello me destruiría, me haría ver cuán inútil y sin sentido era mi vida. Tardó unos segundos en darse cuenta de que en realidad había aprendido mucho en  ese viaje, que era feliz al ver mi realidad hecha pedazos en el suelo, fantaseaba sobre cómo podría reconstruirla. Aquello pareció enfurecerle, quizás le había quitado el entretenimiento de ese día. Y yo fui estúpida, debí engañarlo. Porque fue cruel, reconstruyó mi realidad dejándola intacta y me devolvió a ella con crueldad. Me pegó las muletas a las manos. Al principio quería revelarme. “He aprendido muchas cosas genio estúpido, esto no acabara así”. Sus risas eran mi única respuesta. Y la rutina acabo engulléndome.  Aunque secretamente una parte de mi sigue agarrando las muletas fuertemente, con rabia y rencor, ya no tanto hacia el genio, más hacia mí misma. 

Pronto volverás a olvidar cómo se anda. Reacciona estúpida.

domingo, 16 de octubre de 2011

Fascinación & Odio. Realidad & Fantasía.


A veces me fascino con una intensidad sólo igual a la con que me odio. Afortunadamente estas últimas son bastante escasas. Lo cual habla muy bien sobre mi salud mental. Porque todo el mundo tiene razones por las que odiarse y yo no iba a ser una excepción, quizás hasta tengo demasiadas. Pero no soy de las que se recrean con la parte oscura de las cosas, ni siquiera con la mía. Lejos de eso, son muchas más las veces que me fascino, que me encanto hasta que me dan ganas de agitarme a mí misma, enloquecidamente encantada. Y me da igual que nadie vea esa parte de mí, porque secretamente me encanta que sólo sea mía. Quizás soy posesiva incluso conmigo misma. Y me rió tontamente, sin que nadie entienda por qué, incluso aunque segundos antes hubiera estado llorando. Sin duda sería la loca perfecta. Crearía un mundo de fantasía en el cual todo el mundo desearía vivir. Pero sé que me dejaría increíblemente vacía (volvemos a hablar de mi buena salud mental).  Porque amo la realidad tanto como la odio. A algunos les sonara desquiciado, a mí me parece el equilibrio perfecto. 

Porque sería la loca perfecta y eso me hace aun más cuerda.

sábado, 15 de octubre de 2011

Ambiente, Necesidad y Estupidez

No sé exactamente qué está pasando.El ambiente está algo pesado y eso me pone susceptible y de mal humor. Pero en realidad creo que todo me está pidiendo un cambio, uno personal. Pero soy estúpida y demasiado cómoda. Y lo estoy evitando, aun sabiendo que será lo mejor. Que puede que solucione muchas cosas. Que hará que todo mejore. Pero al final es esfuerzo, es trabajar duro diariamente. Y es más cómodo estar aquí tirada, sin hacer nada, y dejar que todo fluya mientras tú sólo lo ves pasar. Pero sé que lucho contra algo inevitable. Porque ya es una necesidad, porque el ambiente me aprieta y me ahoga, exigiéndolo.

¿Cuánto más vas a luchar?