Dime, pequeña, ¿eres feliz en esa cajita de cristal? Entre
esos muros que con tanto afán tu misma te construiste. En esa realidad vacía en
la que te empeñas en vivir. Dime, preciosa, ¿sientes dolor? Ese que te hace
sentir tan mal que a veces deseas no despertar. ¿Miedo? Tanto que te paraliza, con la mente en blanco y las
manos temblando, sin saber qué hacer. ¿Rabia? Sentir arder cada poro de tu
piel, apretar los dientes tanto que temes romperte la mandíbula, cerrar los
puños tan fuerte hasta hacerte sangre al clavarte las uñas. Querida, ¿has
sentido amor? Tanto que se convierte en el más fuerte de los dolores, en el
peor de los sufrimientos. O, ¿quizás tu especialidad es la soledad?
Dime, Linda, ¿qué tanto lloras por las noches? ¿Qué sientes
mientras ves como cambia todo fuera? Cómo la gente llora, ríe, corre, sufre,
ama. Dime, ¿qué haces tú mientras? ¿Qué sientes? Llora, pequeña, sufre. Maldice
tu desgracia, tu estupidez.
Porque lo único que sentirás en tu vida es el frio cristal
bajo tu piel.
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