miércoles, 26 de octubre de 2011

Aquel genio malvado


En una lúgubre tienda de antigüedades encontré el objeto más insólito que jamás soñé tocar. Era una lámpara pequeña y dorada, tan antigua y oxidada, que temblé de emoción inmersa en recuerdos de cuentos infantiles y leyendas fantásticas. La froté y asombrada vi al genio aparecer. Un segundo después me arrepentí, no era eso lo que esperaba, al menos no a ese genio. Era tenebroso, parecía un ser recién salido de los infiernos. Me ofreció despertar de este sueño llamado realidad. Temerosa, acepte. No fue mucho tiempo, escasos minutos. Aunque para mi fueron semanas. Aprendí muchas cosas. Lloré mucho hasta que descubrí que era fuerte, más de lo que nunca había pensado. Me caí para darme cuenta de que no sabía andar. Que toda la vida había estado aferrándome a unas muletas invisibles. Y el sol me quemó las retinas hasta que pude ver la cantidad de matices que hay entre luz y oscuridad. Y cuando fui feliz, cuando vi que el mundo era mucho más de lo que yo esperaba o tenía. Volvió. Con una sonrisa socarrona me hizo saber que el tiempo se había acabado. “Hora de volver”. Reía extasiado, quizás pensaba que ver aquello me destruiría, me haría ver cuán inútil y sin sentido era mi vida. Tardó unos segundos en darse cuenta de que en realidad había aprendido mucho en  ese viaje, que era feliz al ver mi realidad hecha pedazos en el suelo, fantaseaba sobre cómo podría reconstruirla. Aquello pareció enfurecerle, quizás le había quitado el entretenimiento de ese día. Y yo fui estúpida, debí engañarlo. Porque fue cruel, reconstruyó mi realidad dejándola intacta y me devolvió a ella con crueldad. Me pegó las muletas a las manos. Al principio quería revelarme. “He aprendido muchas cosas genio estúpido, esto no acabara así”. Sus risas eran mi única respuesta. Y la rutina acabo engulléndome.  Aunque secretamente una parte de mi sigue agarrando las muletas fuertemente, con rabia y rencor, ya no tanto hacia el genio, más hacia mí misma. 

Pronto volverás a olvidar cómo se anda. Reacciona estúpida.

domingo, 16 de octubre de 2011

Fascinación & Odio. Realidad & Fantasía.


A veces me fascino con una intensidad sólo igual a la con que me odio. Afortunadamente estas últimas son bastante escasas. Lo cual habla muy bien sobre mi salud mental. Porque todo el mundo tiene razones por las que odiarse y yo no iba a ser una excepción, quizás hasta tengo demasiadas. Pero no soy de las que se recrean con la parte oscura de las cosas, ni siquiera con la mía. Lejos de eso, son muchas más las veces que me fascino, que me encanto hasta que me dan ganas de agitarme a mí misma, enloquecidamente encantada. Y me da igual que nadie vea esa parte de mí, porque secretamente me encanta que sólo sea mía. Quizás soy posesiva incluso conmigo misma. Y me rió tontamente, sin que nadie entienda por qué, incluso aunque segundos antes hubiera estado llorando. Sin duda sería la loca perfecta. Crearía un mundo de fantasía en el cual todo el mundo desearía vivir. Pero sé que me dejaría increíblemente vacía (volvemos a hablar de mi buena salud mental).  Porque amo la realidad tanto como la odio. A algunos les sonara desquiciado, a mí me parece el equilibrio perfecto. 

Porque sería la loca perfecta y eso me hace aun más cuerda.

sábado, 15 de octubre de 2011

Ambiente, Necesidad y Estupidez

No sé exactamente qué está pasando.El ambiente está algo pesado y eso me pone susceptible y de mal humor. Pero en realidad creo que todo me está pidiendo un cambio, uno personal. Pero soy estúpida y demasiado cómoda. Y lo estoy evitando, aun sabiendo que será lo mejor. Que puede que solucione muchas cosas. Que hará que todo mejore. Pero al final es esfuerzo, es trabajar duro diariamente. Y es más cómodo estar aquí tirada, sin hacer nada, y dejar que todo fluya mientras tú sólo lo ves pasar. Pero sé que lucho contra algo inevitable. Porque ya es una necesidad, porque el ambiente me aprieta y me ahoga, exigiéndolo.

¿Cuánto más vas a luchar?